Bioestimulantes avanzan, pero la creación de valor migra de los productos hacia los sistemas integrados
Publicado em 31/08/2026 22h32

Bioestimulantes avanzan, pero la creación de valor migra de los productos hacia los sistemas integrados

Industria de insumos enfrenta presión sobre los márgenes, comoditización y necesidad de integrar nutrición, biología, protección y eficiencia operativa.
Por: Leonardo Gottems

 

La industria global de insumos agrícolas atraviesa un cambio estructural en la forma en que se crea y captura valor. Aunque los mercados de productos biológicos e insumos funcionales continúan creciendo, la expansión en hectáreas no necesariamente se está traduciendo en una mayor rentabilidad para fabricantes, distribuidores o productores.

Esta transformación estará en el centro de la participación de DunhamTrimmer Bio Intelligence en el 6º Congreso Bioestimulantes Latam & Redagrícola Biocontrol 2026, que se celebrará los días 2 y 3 de septiembre en el Hotel Las Dunas, en Ica, Perú. El 2 de septiembre, de 15:00 a 15:45, en el Salón Principal, M. Sc. Manel Cervera, Managing Partner de DunhamTrimmer, presentará el tema “De insumos a sistemas funcionales integrados: cómo la creación de valor agrícola está yendo más allá de la nutrición”.

El escenario combina un crecimiento en la adopción de tecnologías biológicas con barreras comerciales cada vez más relevantes. Según Cervera, categorías como biofertilizantes, bioestimulantes y biocontrol presentan diferentes niveles de madurez, pero comparten desafíos como la presión sobre los precios, la entrada de nuevos competidores, la comoditización y la dificultad de transformar la innovación científica en una ventaja comercial escalable.

“En los biofertilizantes existe un potencial tecnológico muy elevado, especialmente en la fijación biológica de nitrógeno y en el aumento de la eficiencia en el uso de nutrientes. Sin embargo, el desempeño variable entre ambientes y campañas, la limitada integración con los programas agronómicos convencionales y la necesidad de cambios en el comportamiento del productor siguen dificultando su expansión como herramienta agrícola estándar”, señala Cervera.

Los bioestimulantes también continúan creciendo, pero en un entorno de creciente comoditización. Las bajas barreras de entrada, los productos con características similares, la presión sobre los precios y la incorporación de nuevos participantes hacen más difícil la diferenciación.

“El desafío es conseguir que los atributos respaldados por la ciencia se conviertan en ventajas comerciales capaces de ganar escala”, afirma el Managing Partner de DunhamTrimmer.

En el biocontrol, el avance de la adopción está acompañado por señales de erosión de valor en mercados importantes. Brasil aparece como un ejemplo de elevada utilización, pero también de intensa competencia y presión sobre los precios, mientras que Europa y América del Norte presentan señales de mayor madurez.

“Estamos viendo que el crecimiento de la adopción no necesariamente significa crecimiento proporcional del valor capturado por todos los actores de la cadena. La pregunta ya no es solamente cuánto crece una categoría, sino quién consigue diferenciarse y capturar ese crecimiento”, explica Cervera.

Este movimiento se produce en paralelo a un entorno macroeconómico menos favorable, caracterizado por presión sobre los márgenes de los agricultores, volatilidad en los costos de los insumos, mayor selectividad del capital y riesgos geopolíticos. Al mismo tiempo, factores estructurales continúan respaldando la expansión de los productos biológicos: la presión por la sostenibilidad, los cambios regulatorios y la necesidad agronómica de sistemas de cultivo más resilientes.

De la nutrición al desempeño funcional

Es en este contexto donde cobra fuerza el concepto de nutrición funcional. El cambio no significa sustituir los nutrientes, sino ampliar su función dentro del sistema productivo. Según Cervera, los nutrientes están siendo considerados progresivamente también como sistemas de suministro, plataformas de señalización, herramientas para el manejo del estrés, interfaces biológicas y estabilizadores del desempeño.

“Estamos pasando de pensar en el nutriente como un producto aislado a entenderlo como parte de una arquitectura funcional. El valor está cada vez más en cómo se integra, cómo se entrega y cómo interactúa con el resto del sistema”, sostiene.

Esta lógica modifica el centro de la innovación: el mayor valor deja de estar necesariamente en el nutriente aislado y pasa a la arquitectura del sistema que lo rodea. La formulación, la compatibilidad, la interacción microbiana, los sistemas de suministro y la adecuación operativa se convierten en elementos fundamentales para que una tecnología funcione en condiciones reales de campo.

Esta transformación también modifica los indicadores de desempeño. En lugar de perseguir exclusivamente el mayor rendimiento teórico, el productor comienza a valorar estabilidad productiva, resiliencia, previsibilidad, eficiencia nutricional y confiabilidad operativa, atributos particularmente importantes frente a la creciente volatilidad climática y económica.

“En condiciones de mayor incertidumbre, la estabilidad y la previsibilidad pueden tener tanto valor económico como el máximo rendimiento potencial. La tecnología debe ofrecer un desempeño consistente y, sobre todo, debe poder ser implementada de forma sencilla en las condiciones reales del agricultor”, afirma Cervera.

La consecuencia es un cambio en la propia lógica de comercialización. Productos técnicamente eficientes pueden fracasar en su adopción cuando implican complejidad operativa, falta de validación local, problemas de compatibilidad o dificultades de implementación.

“Funcionar agronómicamente ya no es suficiente. Una tecnología tiene que ser ejecutable en condiciones comerciales, y eso significa considerar la operación, la compatibilidad, la validación local y la capacidad del productor para incorporarla a su sistema”, destaca Cervera.

DunhamTrimmer lleva la discusión sobre sistemas integrados a Perú

Esta transformación estará en el centro de la participación de DunhamTrimmer en el 6º Congreso Bioestimulantes Latam & Redagrícola Biocontrol 2026. Organizado por Redagrícola/Biologicals Latam, el encuentro reunirá a empresas, investigadores y especialistas internacionales para discutir bioestimulantes, biocontrol, innovación, tecnologías biológicas y evolución del mercado.

Desde su primera edición, en 2021, el congreso ha pasado por Perú, México y Chile y ya ha reunido a más de 6.000 profesionales de los cinco continentes. En 2026, la elección de Ica refuerza la conexión del evento con uno de los principales polos agroexportadores de Perú.

Con cerca de dos décadas de experiencia en los mercados de bioestimulantes y fertilizantes especializados, Manel Cervera abordará precisamente la transición desde una agricultura basada en categorías y productos aislados hacia sistemas en los que nutrición, biología, protección, señalización, aplicación y compatibilidad funcionan de manera integrada.

La tesis central resulta particularmente relevante para América Latina: en una agricultura cada vez más compleja, el productor no administra productos individualmente, sino las interacciones entre diferentes componentes de su sistema productivo.

“El productor no cultiva categorías; cultiva el stack. Y ese stack incluye genética, fertilidad, productos biológicos, adyuvantes, protección de cultivos, timing, condiciones ambientales, análisis, logística y mano de obra. El valor está en cómo todas estas piezas funcionan juntas”, resume Cervera.

En este nuevo entorno, los distribuidores también adquieren importancia estratégica. En lugar de actuar únicamente como operadores logísticos, pueden asumir funciones de traductores técnicos, validadores locales, consultores de compatibilidad e integradores de soluciones, reduciendo la complejidad que enfrenta el agricultor.

“Existe una oportunidad muy importante para los distribuidores que sean capaces de pasar de vender productos a ayudar al productor a integrar soluciones. La simplificación y la capacidad de traducir la tecnología en resultados concretos serán cada vez más importantes”, señala.

Para la industria de bioestimulantes y fertilizantes especiales, el mensaje es claro: la próxima frontera competitiva no estará únicamente en el descubrimiento de nuevos productos, sino en la capacidad de integrarlos a los sistemas agrícolas y demostrar su valor en condiciones reales.

Según el análisis de DunhamTrimmer, tres áreas tenderán a concentrar la creación de valor: sistemas integrados, simplicidad operativa y funcionalidad respaldada por evidencia.

En otras palabras, el próximo ciclo del mercado podría favorecer menos a las empresas que presentan las mayores promesas aisladas y más a aquellas capaces de construir sistemas coherentes, replicables y económicamente viables en el campo.

“En última instancia, la pregunta ha dejado de ser simplemente si el mercado está creciendo. La cuestión decisiva es quién será capaz de capturar ese crecimiento y convertir la innovación en valor sostenible para toda la cadena”, concluye Cervera.